El problema de crear palabras, cuando no sabes hablar


Los invito a leer en mi bitácora principal Sobre los Hombros de Euclides, Bernoulli y Pascal la entrada siguiente:

El Anuncio Idiota de Hoy: Telcel inventa verbos nuevos

…En varios de los anuncios comerciales de Telcel (si no es que en todos) se nos comenta que aquirir un equipo de telefonía celular (o móvil) con ellos nos conviene, entre otras ventajas (siempre según sus anuncios), porque “tienes números a los que te puedes comunicar gratis con tus amigos, para hablar o mensajear“…

¡Zaz!… para mensajear… y, por haberlo reiterado, ofrezco disculpas a aquellos quienes, como yo, sufren de dolores intensos en la lengua ;) cuando alguien osa distorsionar de tal modo el idioma.

Los productores de esta publicidad deben creer, en su torcido conocimiento del Castellano, que como el sustantivo es mensaje, el verbo derivado debe ser mensajear. Lo que me pregunto es si después los comerciales de Telcel dirán que con algunos de tus contactos podrás llamotear, considerando que haces llamadas… y si gustas de enviar mensajes de correo electrónico, entonces disfrutas de correoelectronicar… o que su servicio de banda ancha es para internetear (o, peor, para bandanchear)…

Lee la entrada completa en SHEBP…

Reseña: H. P. Lovecraft – El que acecha en la oscuridad


Recién estoy leyendo la entrada más reciente que coloqué en esta bitácora y considerando que se llama Reseño, luego leo, tal pareciera que no leo nada :D; pero no es así, siempre trato de encontrar un momento para leer, aunque luego se me haga tarde para la primera clase del día; sin embargo resulta que aunque tengo tiempo esperando la tarde idílica en que no tenga que pasar interminables horas dedicado a improductivas tareas, o la noche en que no tenga que preparar la segunda clase del día siguiente, ese momento no se llega… y si llegara, pues lo siento, pero el libro de fábulas que llevamos casi a la mitad no puede esperar más…

Justo ahora, mientras más alargo el preámbulo, resulta que menos tiempo falta para que lleguen los antropoides y comiencen a importunar… ah, es cierto, no les he contado de los antropoides. No se preocupen, en un post que no sea muy posterior se los platicaré.

En fin, que el asunto es que, de un tiempo para acá, me he hecho asiduo lector de las historias de Howard Phillips Lovecraft, que, para quienes no lo sepan, es considerado uno de los mejores escritores de novelas de terror estadounidenses, en particular, las referentes al terror cósmico.

Cuando oí hablar de él por primera vez, dada su aparente fama, pensé que se trataba de un escritorcillo de moda… y ¡oh, sorpresa!, sí está de moda; pero, ¿escritorcillo? ¡Nada qué ver! Su trabajo es muy bueno, según me parece; y, para ser preciso, los que están de moda son sus relatos, porque él hace tiempo que no vive en estas tierras dado que falleció en 1937.

Lovecraft escribió muchas historias cortas de terror, con un estilo muy característico, en las que hace referencia recurrente a oscuros libros de magia y dioses llegados a la Tierra eras antes de la aparición del ser humano, quienes tienen adoradores que mantienen vivos, aunque ocultos, sus ritos de adoración y esperan y trabajan por el día en que estos dioses vuelvan para dominar el planeta.

He leído, como ya mencioné, varias de estas historias, y aunque esta que ahora nos ocupa no es la mejor que he leído ni es una de las más reconocidas, pensé en comenzar estas reseñas con ella, porque es la más reciente que he leído y es la que tengo más fresca en la memoria.

El que acecha en la oscuridad (traducido en otras ediciones como El morador de las tineblas, si te interesa comprarlo —que conste que no llevo comisión— ve aquí o acá), escrita en 1935 y publicada por primera vez un año más tarde, narra en tercera persona la historia de Robert Harrison Blake, un escritor de novelas de terror que se muda a vivir en una casa en Providence, Rhode Island, para trabajar en sus historias y algunas pinturas que también elabora.

La historia se centra en la atracción que comienza a sentir Blake por una extraña construcción, al parecer un templo en el pueblo vecino, cuya parte superior puede observar desde la ventana de su estudio.

Su curiosidad lo lleva a aventurarse hasta el pueblo e incluso hasta el interior de la lúgubre construcción en donde descubre secretos terribles que no le dejaran volver a tener paz.

Me parece que se trata en general de una historia interesante, aunque no es la más lograda de Lovecraft, y al final me deja un poco qué desear, porque pienso que el protagonista pudo haber hecho más por su bienestar que lo que hizo; aunque al vez esto pudiera explicarse por la tensión y el desánimo en que cayó tras su visita a la extraña construcción.

Si conoces las historias de Lovecraft, esta te gustará, y si no las conoces, esta podría ser una buena invitación para concerla.

Saludos y que tengas una feliz lectura.

Reseño, luego leo


Con esta entrada presento una nueva sección en esta bitácora:
Reseño, luego leo

En esta sección presentaré semblanzas de algunos libros que sí leo, con un comentario crítico al respecto y, tal vez ineludiblemente, una ligera develación de partes importantes del argumento que podrían quitarle un poco de interés a quien quisiera leer el libro, lo cual en Inglés se llama spoiler, y en español no tiene una traducción directa pero que, tras leer una discusión al respecto en este artículo, podríamos llamar arcano. La anterior develación, será siempre hecha previo aviso.

Libros

Libros

¿Reseño y luego leo? ¿No está al revés? No. No me refiero a que la reseña preceda a la lectura, sino que hago un juego de palabras con la frase de René Descartes:

Pienso, luego existo

Próximamente tendré la primera reseña, espero que esta sección sea de su agrado.

Referencias:
Echegoyen Olleta, Javier . Historia de la Filosofía. Volumen 2: Filosofía Medieval y Moderna. Renè Descartes. Editorial Edinumen. Versión en Internet en http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiamedievalymoderna/Descartes/Descartes-Cogito.htm . Consultado el 12 de enero de 2009

Trionis, Septem. ¿Cómo traducir spoiler? En Babel 2.0. url = http://babel20.blogspot.com/2007/12/cmo-traducir-spoiler.html . Consultado el 12 de enero de 2009

Imagen tomada de acá

Mil ortógrafos


Momentos antes de que comenzara a escribir esta entrada, esta bitácora está a una visita de llegar a las mil, lo cual me parece muy agradable y confortante.

Aprovecho para agradecer a los lectores interesados en la ortografía que nos han visitado y a todos los administradores de los sitios que nos han enlazado: a todos, gracias por su apoyo.

Bien, espero que no tardemos tanto en llegar a las 10,000 visitas, lo cual sé bien se logrará más fácilmente si me pongo a escribir con más constancia. Procuraré.

Un afectuoso saludo para todos.

Los hijos de tigre no son pintitos


Existe un refrán español, también muy usado en México que reza:

Hijo de tigre, pintito.

Según mi experiencia, que tal vez coincida con la del amable lector, a este refrán en la práctica totalidad de las veces que se le cita en la caja idiota (que además contagia y es también conocida como televisión), en radio y en algunos medios escritos (al parecer, con poco cuidado) se le intenta explicar como referente a que el hijo es muy parecido al padre. Pues vaya torpeza.

¿Por qué digo que es una torpeza? Ah, pues casi por nada: porque los tigres no son pintos, sino rayados. Enseguida ofrezco un par de pruebas, primero un tigre adulto:

Tigre siberiano

Tigre siberiano

- ¡Ah, pero ese no es un cachorro! dirá uno de los presentadores de la susodicha caja, desde luego contagiado hasta las cachas. Bien, acá tenemos un par de cachorros, incluso de distintos colores:

Cachorros de tigre

Cachorros de tigre

Si consultamos el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), veremos que la definición de raya, en la primera acepción de su primera fuente etimológica, es:

raya (1).
(Del b. lat. radia, y este del lat. radĭus, rayo).
1. f. Línea o señal larga y estrecha que por combinación de un color con otro, por pliegue o por hendidura poco profunda, se hace o se forma natural o artificialmente en un cuerpo cualquiera.

Ahora, si consultamos de nuevo el diccionario de la RAE, notaremos que la definición de pinto, en las acepciones que nos son de utilidad de su segunda fuente etimológica, dice:

pinto, ta (2).
(Del lat. vulg. *pinctus, part. pas. de *pinctāre, pintar; cf. lat. pictus, part. pas. de pingĕre).
1. adj. desus. Dicho de animales o de cosas: De diversos colores.
3. f. Mancha o señal pequeña en el plumaje, pelo o piel de los animales y en la masa de los minerales.
4. f. Adorno en forma de lunar o mota, con que se matiza algo.

Nótese que la acepción que nos resulta más interesante es la número 3: mancha o señal pequeña. A mí por lo menos me parece que las manchas en la piel de los tigres no son pequeñas, sino más bien grandes y alargadas. De modo que, estaremos de acuerdo, los tigres y sus cachorros tienen rayas en la piel, no manchas.

Notemos que, por ejemplo, la piel del jaguar sí tiene manchas:

Jaguar

Jaguar

El mencionado refrán no tiene por objetivo hacer alusión a que un hijo se parece mucho al padre, sino exactamente a lo contrario, que el hijo es muy distinto del padre considerando que “tiene manchas” (como el jaguar, por ejemplo), mientras que el padre “es rayado, como tigre”.

Si lo que se busca es un refrán o dicho que aluda a la semejanza entre alguna persona y su vástago, uno apropiado sería:

De tal palo tal astilla

o bien:

De casta le viene al galgo ser rabilargo

uno más:

Lo que se hereda no se hurta

Si eres presentador, actor o lector de noticias en la televisión y has cometido el error de mencionar a los cachorros de tigre pintitos queriendo dar a entender que el hijo es como el padre, entonces escribe 100 veces en tu cuaderno (así no aprenderás mucho, pero al menos te mantendrás ocupado y no dirás más zonceras en ese tiempo):

Los tigres y sus cachorros son rayados, no manchados


Referencias:

No lo vuelvo a repetir


Es muy común cometer el error de decir

… te vuelvo a repetir…

en vez de lo correcto:

… te vuelvo a decir…
… te repito…
… como ya te comenté…

Como ya se examina en esta entrada de la Revista Digital El Tercer Tiempo y en este foro (aunque aquí, algunas de las intervenciones podrían herir los ojos de los lectores más exigentes en cuanto a ortografía), la expresión “vuelvo a repetir” es una redundancia, o al menos un intento desesperado por insistir en que ya se repitió una vez antes, y con esta ya son dos, por tanto se “vuelve a repetir”. Pero generalmente no es esta última la intención, es decir, no se trata de una insistencia para hacer notar que es la tercera vez que el emisor se remite al particular, sino de un error en donde se redunda el “volver” con el “repetir”.

Así que, como indica el título, te invito a no “volver a repetir” para así no lastimar el lenguaje, ni los oídos de nuestros interlocutores.

No digas chi, di ji


El Inspector Clouseau

El Inspector Clouseau

El inspector Clouseau es un personaje que aparecía en las caricaturas de la Pantera Rosa, acompañado por el Sargento Dodó, de la policía parisina.

Uno de los clichés de este par de personajes consistía en que el Inspector daba una instrucción o hacía alguna pregunta a Dodó, y este respondía afirmativamente diciendo: “Sí, Inspector”. Clouseau, a su vez, replicaba al Sargento diciéndole con severidad: “No digas , di Oui (es decir, , pero en francés)”.

Letras griegas Ji, mayúscula y minúscula

Letras griegas Ji, mayúscula y minúscula

Esta situación de dibujo animado me da la oportunidad de hacerte una invitación similar, a ti que ahora lees este artículo. Tal invitación tiene que ver con la letra griega \chi. El nombre de esta letra en inglés es chi, que se pronuncia aproximadamente kai, y es frecuente que una mala traducción (en realidad, una ausencia de ella) cause que se pronuncie su nombre en español como “chi” (como en China) lo cual es incorrecto y a mí en lo personal me ocasiona (como tantas otras cosas) una sensación similar a la que mucha gente experimenta cuando alguien arrastra las uñas por sobre la superficie de un pizarrón.

El nombre correcto en castellano de esta letra, equivalente a la “j” de nuestro abecedario, es ji. En estadística se le utiliza para nombrar a una familia de distribuciones continuas, denominada ji-cuadrada, que tienen como parámetro sus grados de libertad y que se obtienen de la suma de variables normales estándar elevadas al cuadrado.

Por extensión también se le llama ji-cuadrada a los procedimientos de contraste de hipótesis en los cuales el estadístico de contraste sigue esta distribución.

De modo que, una vez presentado lo anterior, al estilo del Inspector Clouseau, te sugiero:
No digas chi, di ji

Clouseau y Dodó

Clouseau y Dodó

Referencias:
Variable ji-cuadrada y estadístico ji-cuadrada en PlanetMath
Imágenes tomadas de:
Inspector Clouseau
Clouseau y Dodó
Letra griega Ji, minúscula y mayúscula